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Siendo “Carrie Bradshaw” por un día…


¿La distancia de verdad separa? ¿O nos une?

Hoy, sentada en mi mesa de noche, me puse a pensar un poco y, por alguna razón, sentí que estaba dentro de un capítulo de Sex and the City. Así que, como no podía ser de otra manera, una pregunta llegó a mi cabeza y, por unos minutos, me sentí Carrie Bradshaw.

En estos momentos, mi pareja está de viaje, haciendo una diligencia que terminó alargándose más de lo esperado. Ya lleva casi un mes fuera.

Y lo curioso es que no siento que la distancia me pese tanto como quizá debería. Recordé aquel capítulo en el que Miranda descubría que, después de todo, se sentía bien estando sola. Y creo que algo de eso también me ocurre a mí.

Me gusta mi espacio. Me gusta tener momentos para mí, estar en mi mundo, disfrutar de mi propia compañía. No porque no quiera a la persona que tengo al lado, sino precisamente porque he aprendido que querer a alguien no significa dejar de disfrutar de quién eres cuando estás sola.

Y entonces mi cabeza, que claramente decidió ponerse creativa esta noche, saltó a otro capítulo.

Ellas hablaban de cuántos grandes amores puede tener una persona en su vida. Charlotte, muy segura de sí misma, mencionaba una investigación que había leído en una revista: aparentemente, solo podíamos tener dos grandes amores.

Carrie empezó a hacer cuentas. Mr. Big, Aidan… y entonces pensó que quizá ya había gastado sus oportunidades.

Charlotte, por supuesto, terminó aclarando que las cosas no tenían por qué ser tan literales.

Pero yo me quedé pensando.

Porque, en este momento, uno de mis Mr. Big está de viaje.

Y lo curioso es que ya tuve otro.

Entonces apareció una pregunta todavía más incómoda:

¿Realmente puedes tener dos Mr. Big en tu vida?

Y contestando con toda honestidad: creo que sí.

Pero también creo que hay una razón por la que algunos amores se sienten tan grandes, tan intensos y tan difíciles de olvidar. Las relaciones tóxicas y complicadas consumen muchísimo tiempo. Consumen energía, paciencia, emociones y, muchas veces, una parte enorme de nuestra vida.

Pero también dejan algo.

Aprendizaje.

Aprendes lo que quieres, lo que no quieres, lo que estás dispuesta a aceptar y, sobre todo, aquello con lo que nunca más quieres volver a vivir.

Aunque, siendo sincera, a veces también aprendes a convivir con cosas que no te gustan porque, en ese momento, sientes que te toca hacerlo.

Y quizá por eso pienso que solo podemos tener dos Mr. Big.

No porque exista una fórmula secreta para el amor ni porque alguna revista tenga la respuesta definitiva. Sino porque hay relaciones que desgastan tanto, que para salir de ellas necesitas una parte de ti que todavía no sabías que tenías.

Y cuando finalmente sales, aunque hayas cerrado la puerta, algo queda.

Una marca. Una enseñanza. Una versión de ti que ya no vuelve a ser la misma.

Quizá soy la única persona en el planeta que piensa de esta manera. O quizá no.

Tal vez por ahí existe alguien más haciendo cuentas de sus propios Mr. Big, preguntándose si ya gastó sus dos oportunidades o si, después de todo, el amor no funciona con números.

Así que, si te identificas conmigo, bienvenida al club.

El club de las preguntas que no siempre tienen respuestas, pero que, cuando las encontramos, intentamos contestarlas con toda la honestidad posible.

Y si quieres contarme tu historia, me encantaría leerla.

Gracias por leerme.

Besos y nos vemos pronto...

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